Un día salí de la SECUNDARIA para ir a mi casa, había un tipo que no me gustaba y que trataba de conquistarme,
siempre trataba de
evitarlo y no encontrarme con él; esperaba sola junto a la parada del
bus, cuando él se me acercó y me dijo que quería hablar
conmigo, obviamente le dije que estaba muy ocupada y que hablemos otro día;
en eso noté que hizo unos movimientos extraños con su mano y me
dijo que suba a su automóvil, simplemente obedecí y subí.
Prendió el carro y partimos hacia un lugar abandonado, una casa elegante
que ha tenido, entramos y me dijo:
- Escucha Adrianita, en estos momentos estás bajo mi poder y vas a
obedecer todo lo que te diga, en estos momentos eres mi esclava y vas a estar
conciente de todo lo que ocurra.
Chasqueó los dedos y le dije que me deje en paz por favor, el tipo
sonrió.
- Quiero que te quites ese abrigo - me lo quité.
- Ahora quiero que te metas los dedos en la boca y empieces a chuparlos como
una chica enamorada - los chupé deliciosamente.
- Ábrete el pantalón.
Yo le decía:
- Por favor no - y al mismo tiempo obedecía sus órdenes, me
bajé la bragueta y me detuvo.
- Date media vuelta y quiero que te agaches e intentes tocar tus zapatos con
tus dedos de las manos - cuando hice esto, el tipo estaba contemplando mi trasero
que había quedado expuesto ante sus ojos.
- Me gustas Adrianita, ahora, en esa misma posición quiero que lo hagas
moverse en círculos, quiero verlo - así hice, comencé a
mover mi trasero y aunque yo estaba asustada, el tipo se reía.
- Estás muy rica perrita.
El tipo se levantó y me ordenó ponerme recta de nuevo y dijo:
- Ahora tu cuerpo va a reaccionar como si yo fuera el príncipe de tus
sueños, quiero besarte, pero quiero que me beses enamoradamente.
Me rodeó con sus brazos y comenzamos a besarnos, yo sentía asco,
pero mis labios lo besaban apasionadamente.
- Que cariñosa eres Adrianita, y volvió a besarme.
Metió sus manos dentro de mi pantalón que ya estaba abierto
y sentí como empezó a bajarlo. Le quería decir que no
lo haga, pero mi boca no podía resistirse a seguirse besando con este
canalla, mi pantalón ya estaba a la altura de mis tobillos, me tomó de
la mano y con el pantalón bajado me tomó de la mano y me llevó hasta
las escaleras, fue entonces cuando me cargó y me subió al segundo
piso, me sentó en una cama y fue al baño, de ahí regresó con
un vaso de agua y una pastilla.
- Tómala nena, es un anticonceptivo, esto te protegerá durante
la acción.
- Señor, déjeme en paz por favor, yo no quiero hacer esas cosas,
déjeme ir.
A medida que quería seguir hablando, mi cuerpo me volvía a traicionar
y tomaba sin problemas. Me quedé ahí una media hora, tenía
la esperanza de que el tipo se hubiera ido, transcurrido ese tiempo, volvió,
me dijo:
- Amor, ya debe estar haciendo efecto, podemos empezar a divertirnos.
- Por favor, no.
Mientras le decía esto, se acercó a mí, me tomó de
la cintura, me levantó y otra vez lo besaba apasionadamente, sentí sus
manos recorrer mis piernas y acariciar mis nalgas y yo como una boba sin poder
dejar de besarlo. Se alejó y mis labios querían seguir besándolo,
me dijo que me quede quieta un rato, riendo de nuevo me dijo:
- Que rico que besas, como toda una chica enamorada; ahora quiero que de la
misma forma en que me besaste… (en ese momento se abrió el pantalón
y metió su mano); quiero ver como te besuqueas con este. Colócate
de rodillas, aquí está tu comida, ricura.
Me puse de rodillas y tenía el aparato frente a mi cara, él
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me lo acercó y comenzó a pasarlo por toda mi cara, acariciándome
la cara con su tontera. Por si fuera poco, nos presentó así:
- Dr. Pene: disculpe que lo moleste, pero hemos descubierto que esta puta
lo anda buscando para comérselo.
El infeliz, buscaba insultarme de esa manera: De ahí, interpretó la
voz del pene: “Se nota que es golosa, pero no sabe con quién se
metió y ahora le declaro la guerra”. Dejando de imitar la voz
de su pene, el tipo me dijo:
- Tremendos problemas en los que te has metido, ahora vas a chuparlo enamoradamente,
pero siempre conciente de lo que te ocurre.
Luego comenzó a pasar su aparato por mi rostro nuevamente, llegó a
mi boca, por más que intentaba mantenerla cerrada, no me obedecía
y saqué mi lengua, recorriendo su pene, luego lo introdujo dentro de
mi boca y no podía creer que estaba mamando de esa forma, lo chupaba
como si fuera mi golosina preferida, pero en mi conciente estaba avergonzada
de lo que me estaba pasando. El tipo se acostó y yo en posición
de perrito, seguía buscando su aparato, no podía dejarlo, es
una adicción que el tipo me hizo. Luego me quitó el pantalón
y lo tiró lejos, al igual que mis zapatos. Ahora el tipo comenzó a
acariciarme el busto, suavemente me quitó mi camiseta y abrió mi
sostén, mis senos saltaron y comenzó a jugar con ellos, mientras
mamaba “enamoradamente”, él los apretaba, uno en cada una
de sus manos. El tipo se puso de rodillas y yo seguía mamando, en eso
sentí que sus manos acariciaban mi espalda, llegaron a mi cintura, luego
a mi calzonario, al que había tomado por los dos extremos y comenzó a
bajármelo. Mirándome fijamente me dijo:
- Así te quería putita, como una profesional.
Volvió a hacerle hablar a su pene de esta manera: “Así que
tú eres la nena que me quiere comer, pues bien, estoy listo para acabar
contigo”. Me sentó de espaldas a la pared, acercó su pene
hacia mi boca y dijo:
- Cómetelo puta.
Introdujo el aparato dentro de mi boca, normalmente debería sentir
asco, pero el canalla acondicionó mi cuerpo para que no sintiera ningún
asco, aunque en el fondo de mi conciente solo quería correr y vomitar;
con sus dos manos me agarró de los cabellos y comenzó a empujar
hasta mi garganta;
- Escucha zorra, quiero que me mires mientras le doy sexo a tu boquita.
Levanté mi mirada hacia él y lo vi mirándome con desprecio
mientras penetraba hasta el fondo de mi boca.
- Ahora quiero que me masturbes con la boca, sin ayuda de las manos.
Seguía lamiendo como una loca, luego me dijo que dentro de su aparato
hay un pintalabios semen y que me pinte con su leche, finalmente el tipo me
alzó la cara y me bañó con su semen, “ahora píntate,
ricura”. Tomé el pene y comencé a pasarlo por mis labios,
como si me hubiera estado pintando y cuando acabé lo volví a
meter en mi boca para limpiarlo, mientras tanto le pedí que me deje,
me sentí un poco aliviada porque por lo menos no penetró mi vagina.
Se detuvo y me dijo:
- Ya ves que te encantó, eso fue todo, ahora quiero que te vuelvas
a vestir, pero sin dejar de chuparme el pene enamoradamente.
Así me vestí, aunque mi concentración estaba más
en mamarle a ese desgraciado, cuando me subía el calzonario, me dio
una fuerte nalgada sonora; luego me puse el pantalón, la blusa, todo
me lo puse de nuevo, sin embargo, antes de ponerme el brassiere me ordenó esperar
un rato, trajo una jeringuilla y me tomó el seno derecho, me hizo un
pinchazo suave, en mi mente estaba la idea de que me estaba drogando, luego
tomó mi otro seno y también lo pinchó, guardó la
jeringa en su empaque y comenzó a mover mis senos, era para que el contenido
se mueva dentro de mí y se diluyera más rápidamente.
- Eso fue todo amor, ahora quiero que te acuestes a dormir y complacerme cada
vez que te lo pida.
El seguía hablando, cuando de repente se abrió la puerta y asomaron
varios tipos de apariencia agresiva, me alegré porque este infeliz iba
a recibir su merecido por todo lo que me hizo pasar.
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- ¿Qué sucede aquí?.
El tipo pasó de asustado a agresivo y les respondió:
- He contratado una prostituta para esta noche y sin embargo no tengo privacidad.
- Lo sentimos, creímos que se trataba de alguna violación.
Lo grave era que mientras seguían discutiendo, yo no paraba de mamar,
en eso se formó un silencio tenebroso y me percaté de que todos
se quedaron pendientes de mi mamada. Me dijo:
- Escucha Adrianita, esto no estaba previsto que ocurra así, quería
jugar contigo toda la noche, ellos no saben que te estoy violando, pero ahora
debemos preocuparnos de salvar mi pellejo, vas a complacerlos a ellos y vas
a obedecer todo lo que te ordenen.
Se dirigió al grupo de hombres, (creo que eran como unos veinte) y
les dijo:
- Esta zorra es principiante, pero es complaciente, si ustedes gustan pueden
jugar con Adrianita.
Sacó por fin su pene de mi boca y se subió su pantalón;
se acercó un tipo sucio y barbón y me dijo:
- Eres linda, ¿de verdad que no hay ningún problema si queremos
jugar contigo?.
Le respondí que puedo con todos, pero en el fondo no quería
decir eso, en el fondo de mi ser lloraba y me desesperaba al no poder decir
lo que pasaba. Lo que estaba por suceder iba a ser terrible, sin embargo, al
mirar a todo lado, me dí cuenta que el canalla culpable de todo, había
llegado a un acuerdo con ellos y vi como le daban dinero, el sinvergüenza
cobrando a costillas mías.
Luego de discutir, se acercó un tipo donde mí, el tipo era un
viejo barrigón, puso sus manos en mi cintura, me dijo:
- ¿En verdad quieres divertirte?
Coquetamente le dije:
- Por supuesto.
Pero insisto en que no quería decir nada de lo que decían mis
labios, sino, todo lo contrario, que me dejen libre y que no soy una prostituta
como ese infeliz quería hacerme parecer, instintivamente puse mis brazos
alrededor de su cuello y nos besamos, me dijo:
- Cariño, quiero que abras la boca y saques tu lengua lo más
que puedas - así lo hice.
Se acercó a mí y me dio una lamida con su lengua a la mía,
luego otra y otra, más tarde tenía mi lengua dentro de su boca,
el tipo se chupaba y saboreaba mi lengua.
- Eres linda y que rico sabor tienes, ya veo que en realidad eres una principiante,
pero todos te vamos a atender muy bien en esta noche.
Nos besamos de pie, yo tenía mis manos alrededor de su cuello y sus
manos alrededor de mi cintura, lo besaba como si hubiera estado locamente enamorada
de él, sentí como movía sus manos por toda mi espalda,
se acercó un negro y comencé a besarlo también, al siguiente
rato sentí caricias y agarrones en mi colita, luego tenía otras
manos acariciándome los senos, tenía manos por todo mi cuerpo.
Uno de ellos interrumpió todo y pidió que se detengan un momento,
todos le hicieron caso, quería que me ponga a bailar para ellos, todos
se acomodaron en el sillón y comenzaron a silbar una canción,
obedeciendo sus órdenes me abrí el pantalón y me lo bajé,
luego mi blusa, iba a abrirme el sostén, pero me detuvieron, el tipo
que ordenó que me detenga se fue al otro extremo de la habitación
y me ordenó ponerme en posición de gatita, me coloqué así en
el suelo, desde el otro extremo vi como el tipo se quitó el pantalón
y dejó a la vista de todos su aparato, me dijo:
- Toma, toma tu lechita.
Empecé a gatear hacia donde estaba él, uno de los tipos emocionados
dijo:
- Pide tu leche maullando.
Así gateaba en cuatro patas como un animal tratando de llegar al pene
del tipo, no podía creer que iba diciendo miau durante mi recorrido.
Cuando llegué a donde estaba él, mi boca instintivamente buscaba
su pene, el tipo no me lo quería dar, se contentaba con acariciarme
la cara con su pene, lo pasó por mis mejillas, por mi nariz, por mis
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labios y finalmente se decidió a meterlo dentro de mi boca, era un sabor
horrible, sin duda que el tipo venía recién de orinar, ya no
podía más, quería llorar y no podía, me colocaron
en el centro y enseguida estaba rodeada de penes por todos lados, todos ofreciéndomelos,
mientras chupaba unos, otros me acariciaban la cara, entonces sentí que
finalmente alguien abrió mi sostén y mis senos saltaron ante
el aplauso de todos, sentí manos acariciando mis senos, fue cuando uno
de ellos apretó mi seno derecho cuando supe de que se trataba la inyección
que me puso el tipo culpable de todo lo que estaba sucediendo, sí, había
inventado una inyección capaz de producir leche en los senos, el tipo
se sorprendió.
- Escucha ricura, no nos habías contado que tienes bastante leche en
esas tetas, así que ponte en posición de vaca.
Así lo hice, mis senos quedaron moviéndose, en eso tuve otro
pene dentro de mi boca y a renglón seguido, tenía a los tipos
debajo de mí como si fueran pequeños marranos, peleándose
por la leche de su mamá, no podía creer que los amamantaba de
esa manera y la leche no dejaba de salir, estaba así cuando finalmente
me quitaron el calzonario. Trajeron un vaso, metieron mi seno y sacaban la
leche hasta llenarlo, salía tanta leche, que no demoraron en llenarlo,
cuando se llenó, me halaron la cabeza hacia atrás y me la regaron
en toda la cara.
- Tómatela toda zorrita, que nosotros también te vamos a dar
leche.
Me pusieron de rodillas y habían tantos penes a mí alrededor,
tratando de probarlos por turnos, hasta que uno tomó la palabra y dijo:
- La zorra está muy buena, pero se nota que no va a poder con todos,
por qué mejor no nos turnamos para jugar con ella.
Estuvieron de acuerdo y se sortearon el orden para darme sexo, (como eran
demasiados tipos, solo les comentaré lo que hicieron algunos de ellos,
los que más me hicieron sufrir). Comenzó un viejo barrigón,
sucio y muy maloliente, me acostó en la cama, se estaba colocando encima
de mí y mis brazos se abrían para recibirlo, nos estábamos
besando, mientras tanto sentí como me levantaba las piernas y su aparato
rozando mi vagina, mientras su boca besaba la mía, su mano me acariciaba
los senos, comenzó a penetrarme, entre mis murmuros pude decir un auxilio,
pero el tipo me malinterpretó y sonriendo me dijo:
- Yo auxiliaré tu vagina amor.
Creyó que era una frase de excitación y poco a poco fue introduciendo
su pene dentro de mí, como era mi primera vez me estaba doliendo, no
pude evitar ponerme a gemir, metía y sacaba su pene dentro de mí,
mientras baboseaba mis senos. Luego me dejó y vino otro. Lo esperaba
con las piernas abiertas, el tipo sonriendo introdujo su pene en mi boca, teniéndome
las piernas levantadas con sus manos y penetraba mi boca, como si fuera una
vagina, con ese 69 que hicimos, el tipo metía su aparato hasta mi garganta,
al mismo tiempo que sentía cosquilleos por las lamidas en mi vagina.
Luego otro, este me hizo poner en posición de perrito y me puse a chuparle
así, el tipo de pie, dándome el pene, mientras sucedía
esto, sentí caricias en mi colita, comenzó a nalguearme, luego
tomó mi cabeza con las dos manos y la empujaba contra su pene, el tipo
disfrutaba mucho, mientras mamaba, alguien se puso atrás de mí,
quería ver atrás, pero el tipo me sostenía fuerte la cabeza
y no podía dejar de mamarle. Sentí algo que rozaba con mi colita,
luego imaginé que era otro pene, quería decir que se aleje, pero
como tenía mi boca llena, no podía decir nada, solo gemir. El
que me estaba amamantando por fin retiró su pene de mi boca, se alejó,
pero el otro jugaba con mi trasero, abriendo y cerrando mi ano, hasta que un
momento lo dejó abierto y comenzó a penetrarme suavemente, no
pude evitar dejar escapar un ¡aaaahhhh!, mezcla de dolor y placer, el
infeliz agarraba mis glúteos y me empujaba hacia él, se divertía
cabalgándome, dándome cada vez más fuerte, la primera
metida fue dolorosa, pero ese mete y saca ya me fue acostumbrando. Vino otro
y me ordenó acostarme en el suelo, me levantó las piernas mientras
me penetraba oralmente, puso mis piernas entre su cuello, mi vagina en su boca
y sujetándome fuerte se puso de pie, quedando yo de cabeza, mis cabellos
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negros se cayeron en dirección al suelo y yo mamando en el aire.
- Adriana, que buena que estás y que rico sabor tienes.
El seguía caminando y otro tipo se había acostado en la cama,
me puso de pie nuevamente y el tipo acostado me ofrecía su pene, cuando
caminaba el canalla que me hipnotizó sugirió hacer una dramatización
de violación a todos, todos accedieron, me tomó de la mano y
me dijo:
- Cuando oigas la palabra ahora, saldrás del trance, pero no podrás,
ni intentarás agredir a ninguno de nosotros.
Se alejó y regresó con un pañal, que me colocó,
como si fuera una bebé; el tipo acostado me seguía llamando con
su pene y me acerqué a él, me agaché y me puse a mamar
golosamente, justo ese momento el cretino dijo la palabra Ahora y salí del
trance, lo primero que me vino a la mente fue darle un buen mordisco, pero
tenía la orden de no agredir a nadie, asustada saqué mi boca
de su pene y por fin pude llorar, ese momento llevaba puesto el pañal
y alguien burlonamente dijo que cuando las nenas lloran hay que darles su biberón,
me alejé de él y salí corriendo hacia la puerta, en donde
me cerraron el paso y no me dejaron avanzar.
Lloré, les supliqué que me dejen, que no soy lo que ellos creen,
uno dijo que ya no importa lo que haya pasado, lo único cierto es que
había mamado a todos y todos estaban calientes.
Uno de los tipos se acostó en la cama y me llevaron a él, me
sentaron frente a él, con su pene frente a mí, recorrió mi
espalda con sus manos y me acercó a su boca, mis pechos se juntaron
a su pecho, prisionera entre sus brazos, alguien se colocó detrás
de mí y me penetró analmente, los dos comenzaron a follarme al
mismo tiempo, anal y vaginalmente, una penetración doble, nunca creí que
sucedería eso, estar en medio de dos viejos babosos que no dejaban en
libertad ni un centímetro de mí, se acercaron dos tipos y se
pararon junto a mí, el viejo me haló de la cabeza hacia atrás
y los dos penes quedaron ante mí, uno blanco y otro negro, así que
mientras era follada en mis huequitos inferiores, mi boca debía vatirse
entre dos penes, me penetró el blanco y me ordenó mirar hacia él
cuando esté mamando, levanté mi mirada y las lágrimas
me nublaron todo, luego me tomó el negro y me dio su pene, un momento
mamaba al uno y al otro al otro, para el colmo cuando tenía uno de los
penes en la boca, se burlaban y me decían: “Vainilla, chocolate,
vainilla, chocolate…”, terrible, ofreciéndome penes de sabores
y se reían los desgraciados. Me pusieron de rodillas en el centro de
ellos, rodeada de tantos penes a los que mamaba turnadamente, uno de ellos
me acostó en la alfombra, se colocó encima y puso su pene entre
mis dos senos, los juntó contra su pene y empezó a excitarse
con mis tetas, hasta que saltó su leche hasta mi cara, cuando acabó su
cochinada, me ordenó limpiarlo con la boca, diciéndome:
- Que golosa eres Adrianita.
Otro me puso en posición de perrito y comenzó a cabalgarme,
luego sacó su pene y sentí como me mojaba por detrás,
sentí como su semen caía por la línea divisoria de mi
culo, el siguiente me puso de rodillas y me hizo mamar: “Quiero que saques
tu lechecita con la boca”, así, hasta que sacó su pene
y comenzó a bañarme en la cara, la mayor parte había caído
hacia mis senos, quería limpiarlos, pero me retiró las manos
y con las suyas comenzó a pasar ese semen por todo mi pecho, quedando
toda mi parte delantera con semen, que se fue secando en mí, así fueron
viniendo, empezaron a llenarme de semen la cara, ya no podía ver por
tanto semen, parece que uno me hacía mamar, sacaba su pene de mi boca,
se masturbaba en mi cara y a ese mismo tiempo le estaba mamando al siguiente,
no sé cuantos penes eran, pero parece que se repitieron varias veces,
era infinito, algo que nunca acababa, del agotamiento me quedé dormida,
al despertar mi cara estaba llena de semen seco, mis pechos, mi culo, todo,
ya no tenía lágrimas para llorar, estaba humillada y pisoteada
mi dignidad.
Traté de cubrirme con una sábana, encontré un paquete,
contenía unas fotos, cuando me desmayé, los tipos me habían
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colocado en el suelo, con mi cuerpo lleno de semen, se habían puesto
unas capuchas y todos asomaban en la foto con un pie encima de mí, como
presumiendo de haber conseguido un trofeo, había un CD y me dí cuenta
que habían filmado todo, mi cara, todo mi cuerpo, las nalgadas que me
dieron, todo, rompí las fotos y el CD, sin embargo, estoy segura que
cada uno de ellos tiene una copia, me acosté y me puse a llorar.